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La puerta de garaje es igual de importante que la puerta de entrada a casa. Se trata de otro acceso más que debe cuidar tanto la estética como la seguridad y el aislamiento térmico y acústico. Actualmente en el mercado existe gran variedad de tipos y modelos de puertas automáticas.

Según su apertura

Las más comunes son:

  • Puertas basculantes. Perfectas para uso residencial, comunitario, comercial o industrial. Al abrirse se quedan pegadas al techo mediante unas guías por lo que se ahorra mucho espacio. Pueden ser de una o dos hojas. También destacan porque son muy silenciosas.
  • Puertas seccionales. Se componen por paneles horizontales que se unen entre sí. Para deslizarse usan poleas en los laterales y guías. Una vez abiertas quedan horizontales y pegadas al techo por lo que están muy indicadas para techos con inclinación. No obstante, se adaptan a todo tipo de aperturas aprovechando al máximo el espacio.
  • Puertas batientes. Es uno de los sistemas más utilizados. De una o dos hojas se abren en ángulo de noventa grados tanto hacia el interior como hacia el exterior según el espacio disponible.
  • Puertas correderas. Se necesita disponer de mucho espacio lateral porque se desplazan lateralmente por un riel. Es habitual instalarlas en urbanizaciones, casas de campo o en instalaciones industriales.
  • Puertas enrollables. Son típicas en locales comerciales por su estilo persiana que ahorra mucho espacio. Además, ofrecen buena protección contra los robos porque suelen ser metálicas.
Según los materiales
  • De madera. Aunque son las más estéticas y elegantes, su uso está descayendo por ser las más costosas y tener un excesivo peso.
  • De acero. Son de menor precio y pesan más, pero también son más duraderas.
  • De aluminio. No se emplean mucho porque resultan difíciles de encajar en la decoración. Eso sí, son más resistentes a la corrosión y más ligeras.
  • De PVC. Baratas, ligeras y resistentes. Sin embargo, tienen el inconveniente de que se deforman por el calor.

Fuente: MAPFRE